«La palabra “ortopédico” no garantiza nada por sí sola, así que pregunte qué firmeza tiene el colchón, si el núcleo lleva zonas y cuántas noches puede probarlo en casa.»
Qué hay detrás de la palabra «ortopédico»
Ninguna norma española ni europea fija qué debe tener un colchón ortopédico, así que cada fabricante y cada tienda usa la palabra a su manera. En las cadenas de colchones suele ser un modelo firme, a menudo de muelles Bonnell con refuerzo en la zona lumbar, como el Dupen Ortopédico de esta lista. En las tiendas de ortopedia es más bien el colchón para una cama articulada, como muestra la categoría de colchones ortopédicos de ColchonesconDescuento.es, formada sobre todo por modelos articulables.
La asociación con «duro» viene de lejos. Al informar en 2003 del ensayo de la Fundación Kovacs sobre colchones y dolor lumbar, EROSKI Consumer recordaba que estudios previos habían mostrado que tres cuartas partes de los especialistas en ortopedia recomendaban colchones duros. Hay además un límite legal a lo que se puede prometer, porque el Real Decreto 1907/1996 prohíbe la publicidad que atribuya a un producto una utilidad terapéutica sin cumplir la normativa del medicamento. Un colchón vendido como producto de consumo puede ser cómodo y firme, pero no puede anunciar que cura la espalda, lleve el nombre que lleve.
Firmeza media antes que muy dura
El ensayo de Francisco Kovacs y su equipo, publicado en The Lancet, repartió a 313 adultos con dolor lumbar crónico inespecífico entre colchones firmes y de firmeza media durante 90 días. Usó la escala del Comité Europeo de Normalización, donde 1 es lo más firme y 10 lo más blando, y comparó colchones de 2,3 con otros de 5,6. Los del colchón intermedio terminaron con menos dolor en la cama y menos discapacidad. Una revisión de 39 estudios publicada en 2021 en el Journal of Orthopaedics and Traumatology concluye también que el colchón medio-firme favorece el confort, la calidad del sueño y la alineación de la columna.
Nuestra escala va al revés, de 1 (blando) a 10 (firme), y en ella ese punto intermedio equivale a un 5 o un 6. En nuestra valoración, subir a un 6 o un 7 tiene sentido si duerme boca abajo o pesa bastante más de 90 kg, porque la pelvis se hunde más. Si el motivo de la compra es un dolor concreto, la comparativa de colchones para el dolor de espalda afina la firmeza según la postura.
Zonas, borde y núcleo, lo que sí se puede comprobar
- Zonas o refuerzo lumbar. Un núcleo por zonas cede más bajo el hombro y menos bajo la cadera. Mire cuántas declara el fabricante y si el refuerzo está en el núcleo o solo en el acolchado.
- Borde reforzado. Quien se sienta en el borde para levantarse, algo habitual con la edad o con poca movilidad, agradece un perímetro que no cede.
- Un núcleo que dure. Los muelles ensacados, el látex de alta densidad y la espuma HR suelen mantener el apoyo más años que una espuma barata; en las espumas, pregunte la densidad en kg/m³.
Si pasa muchas horas en la cama
Con una cama articulada, el colchón tiene que doblarse con la base sin deformarse, así que elija uno que el fabricante declare apto, como el látex de esta lista; la comparativa de colchones para cama articulada repasa las opciones por tipo de núcleo. Si la persona pasa casi todo el día acostada y tiene riesgo de úlceras por presión, lo que necesita no es un colchón firme sino uno antiescaras, que reparte la presión de otra manera y se elige según el nivel de riesgo, como explicamos en la comparativa de colchones antiescaras.