«Si quiere que la cama gane altura sin que el topper se aplaste, elija dos capas con la pluma debajo y el plumón arriba; si solo busca suavizar un colchón firme en buen estado, le basta una capa de pluma de unos 5 cm.»
Pluma y plumón no son lo mismo
Según las definiciones que recoge el laboratorio IDFL, especializado en analizar rellenos de aves, el plumón son los filamentos ligeros que crecen de un mismo punto y sin cañón bajo el plumaje exterior de las aves acuáticas, y la pluma tiene un cañón del que salen las barbas. En un topper eso se traduce en dos tactos. La pluma da cuerpo y algo de sostén; el plumón atrapa más aire, pesa menos y abriga más.
Por eso los modelos de dos capas ponen la pluma abajo, como base que evita que el conjunto se aplaste, y el plumón arriba, en contacto con el cuerpo. Los toppers que se anuncian como «tacto pluma» suelen ser de fibra de poliéster y se comparan con los demás materiales en nuestra comparativa general de toppers.
Los seis, capa a capa
Altura y sábana bajera
Con 5 cm, un topper de pluma suaviza la superficie y apenas se nota con la cama hecha. A partir de 8 cm el tacto cambia por completo y la cama gana altura, algo que agradece quien tiene un colchón bajo, pero que obliga a revisar la sábana. Sume la altura del colchón y la del topper y elija una bajera cuya bolsa cubra las dos; Pikolin, por ejemplo, fija en 32 cm el colchón más alto que admiten las gomas de su Kioto. Si lo que busca es sobre todo ablandar un colchón demasiado duro, compare también los toppers para colchón duro.
Ahuecar mucho y lavar poco
Ningún topper de plumas recupera el volumen solo. Sacúdalo y reparta el relleno al hacer la cama, y airéelo con frecuencia, como recomiendan los vendedores de varios de estos modelos. Con el lavado ocurre lo contrario, cuanto menos mejor. Los que indican temperatura no pasan de 30 °C, el relleno necesita una lavadora y una secadora con espacio para moverse, y si queda comprimido en el tambor conviene llevarlo a una lavandería. Ciberdescans, que vende el Duvedecor, recoge la recomendación del fabricante de lavarlo más o menos cada dos años.