«Mida el hueco de la cama delante, en el centro y al fondo, y encargue el colchón con la medida más pequeña de las tres, porque en una furgoneta los laterales rara vez son paralelos.»
A medida, cortado para su furgoneta o de medida estándar
Un colchón para camper se compra de tres maneras. A medida, introduciendo ancho, largo y grosor en un configurador o enviando un croquis con los pasos de rueda, para que el taller corte la espuma. Cortado para un modelo de furgoneta, con la medida ya resuelta y entrega en uno o dos días. O en una medida estándar, un plegable de 80x190 o 120x190 o un autohinchable de dos plazas, que funciona si el hueco es rectangular y algo mayor que el colchón.
La diferencia que más pesa después de la compra es la devolución. El artículo 103 de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios excluye del derecho de desistimiento los bienes confeccionados conforme a las especificaciones del consumidor, así que un colchón a medida mal medido se queda en casa. Un modelo de serie admite los 14 días de desistimiento.
Como referencia, estas son las medidas de los colchones plegables por modelo que venden las tiendas especializadas K’Foam y Uro-Camper:
Grosor y densidad
Sobre la banqueta de una Volkswagen o sobre asientos abatidos, que ya amortiguan, 8 cm de espuma firme bastan. Sobre un tablero de madera, la base habitual de una cama fija, conviene subir a 10 o 12 cm o sumar 3 cm de viscoelástica, porque entre la cadera y la tabla no hay nada más. El grosor también se paga en altura, y en una furgoneta de techo bajo 5 cm más de colchón son 5 cm menos para sentarse en la cama. En una autocaravana con cama fija de medida habitual, como 135x180, sirve también un colchón de casa de poca altura, y para esa medida tiene nuestra comparativa de colchones 135x180.
La densidad indica cuánto aguanta la espuma antes de deformarse. Nosotros no bajaríamos de 25 kg/m³ para dormir varias semanas al año, 28 kg/m³ se nota más firme y una HR de 40 kg/m³ es la indicada para quien vive en la furgoneta. La viscoelástica añade acogida en hombro y cadera, pero también peso y calor.
Plegable, fijo o autohinchable
Si la cama se monta cada noche sobre los asientos, el colchón tiene que plegarse en piezas que quepan en algún sitio durante el día, y tres piezas de unos 60 cm es lo habitual. Si la cama es fija, puede ir en una pieza o en dos unidas por cremallera, para levantarla y llegar al maletero. Un autohinchable se enrolla y aísla del frío, pero con 8 cm de espuma y aire se parece más a una buena esterilla que a una cama, y tiene sentido para quien camperiza un coche solo algunos fines de semana.
La funda y la condensación
Al dormir dentro de una chapa, el vapor que desprende el cuerpo se condensa en las superficies frías, también bajo el colchón si descansa directamente sobre un tablero. Una funda que se quite y vaya a la lavadora, una base de lamas o un tejido separador 3D debajo y ventilar la cama por la mañana reducen el riesgo de moho. La polipiel no absorbe nada y se limpia con un paño, práctica con niños, perro o arena, pero no transpira y en verano da más calor que una tela.