«Si su invitado se queda más de una noche, no baje de 10 cm de espuma; los modelos más finos cumplen para una noche suelta o como asiento extra.»
Grosor y densidad según las noches que dure la visita
Un colchón plegable de espuma no tiene muelles, así que todo el soporte depende de dos cifras, el grosor y la densidad del núcleo. Entre el más fino y el más grueso de esta comparativa hay 2,5 cm de diferencia, y entre la espuma menos densa y la más densa, 5 kg/m³, contando solo los modelos que publican el dato. El extremo fino cumple para una noche o para un niño; para un adulto que se queda un fin de semana conviene el extremo grueso, porque es en las juntas entre bloques donde antes se nota el suelo. Una capa viscoelástica encima del núcleo ayuda sobre todo a quien duerme de lado y carga el hombro. Para dormir a diario, un colchón plegable no sustituye a uno de verdad, y en ese caso le conviene más nuestra comparativa de colchones de espuma.
El colchón no es lo único que juega en contra del invitado. Un estudio de la Universidad de Brown publicado en Current Biology en 2016 describe el efecto de la primera noche. Al dormir en un sitio desconocido, un hemisferio del cerebro mantiene un sueño más ligero y reacciona antes a los ruidos, y cuanto mayor es esa asimetría más se tarda en conciliar el sueño. Un colchón que se hunde en los pliegues o resbala sobre el suelo suma despertares a una noche que ya empieza en desventaja.
Ancho útil, de 60 a 90 cm en individual
El ancho decide quién puede dormir en un colchón plegable. Los 62 cm del IKEA SLÄKT y los 65 del LIVARNO de Lidl están pensados para niños o para un adulto menudo, mientras que los 75 cm del Espumaencasa, los 80 del Topdormitorios y los 90 del K’Foam Toty se acercan a una cama individual, y El Taller de la Espuma fabrica sus medidas individuales entre 60 y 90 cm de ancho. El largo también cuenta si su invitado pasa de 1,85 m, porque 190 cm dejan poco margen y solo el SLÄKT, con 193 cm, y el Espumaencasa, con 195, lo amplían algo. Antes de comprar, mida el hueco donde lo va a desplegar, contando la puerta del armario o la mesa del salón.
Dónde guardarlo para que no coja humedad
Un colchón plegable pasa la mayor parte del año cerrado en un armario, un altillo o un trastero, y ahí está su mayor riesgo. La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) explica que los ácaros del polvo crecen con una humedad superior al 70 % y unos 25 °C, recomienda mantener la humedad relativa por debajo del 60 % y desaconseja los lugares que han permanecido cerrados mucho tiempo, como sótanos, bodegas o trasteros. Guárdelo en su bolsa o funda en un sitio seco y ventilado, y despliéguelo unas horas antes de que llegue la visita para que la espuma se airee. Si va directamente sobre el suelo, una alfombra o una base de láminas ayuda a que la cara inferior ventile.
Medida de serie o a medida
Para una furgoneta, un hueco bajo la escalera o una cama nido de medida rara, un colchón plegable a medida resuelve lo que no resuelve una medida de serie. Antes de encargarlo, sepa que pierde el derecho de desistimiento de 14 días naturales. El artículo 103 de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios excluye de ese derecho «el suministro de bienes confeccionados conforme a las especificaciones del consumidor y usuario o claramente personalizados». Por eso Topdormitorios deja sus plegables a medida fuera de las 100 noches de prueba que sí aplica al modelo estándar. El Taller de la Espuma va más allá y fabrica bajo pedido incluso sus doce medidas de serie, así que tampoco admite desistimiento en ellas. Mida dos veces y guarde por escrito las medidas que encarga.
Qué colchón plegable encaja en cada caso